Salitre

Salitre
del alma liviana
que duerme aferrada a mi espalda
debilitadamente encogida
por el peso del plomo que carga.

Salitre
es la mezcla acabada
de tu montaña y mi costa
en esta ciudad vagabunda
que suena en arpegios sin notas.

Salitre
es mi piel aún muy joven
diario de a bordo de un sueño
de arapos a un Sol de Septiembre
mojado en vapor de mil cuerpos.

Salitre
es el mar de mi norte
que corroe tu huella en la arena
marca en alquitrán de pena y suerte
sello de vida en las venas.

Salitre
es la vida que pasa
a la velocidad que persigues
el peldaño entre el suelo y mis flores.
Salitre es la vida,
que vives.

Marina Seijas Rosende
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