Salitre

Salitre
del alma liviana
que duerme aferrada a mi espalda
debilitadamente encogida
por el peso del plomo que carga.

Salitre
es la mezcla acabada
de tu montaña y mi costa
en esta ciudad vagabunda
que suena en arpegios sin notas.

Salitre
es mi piel aún muy joven
diario de a bordo de un sueño
de arapos a un Sol de Septiembre
mojado en vapor de mil cuerpos.

Salitre
es el mar de mi norte
que corroe tu huella en la arena
marca en alquitrán de pena y suerte
sello de vida en las venas.

Salitre
es la vida que pasa
a la velocidad que persigues
el peldaño entre el suelo y mis flores.
Salitre es la vida,
que vives.

Marina Seijas Rosende
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Tres lirios muertos

Tres lirios
morían en mi ventana,
con la rapidez con que la vida
te despierta cada mañana.

Tres lirios
morían en mi ventana,
lazo de unión a tu barrio
polen de tu soledad odiada.

Tres lirios
morían en mi ventana,
la noche que melancólica
la luna te esperaba.

Tres lirios
morían en mi ventana,
bajo la lluvia de invierno
lejos del sol de tu cama.

Tres lirios,
morían en mi ventana,
a veinte metros del suelo,
justo al lado de mi alma.

Tres lirios
morían en mi ventana,
por esperanzas perdidas,
por nostalgias amargas.

Tres lirios,
murieron en mi ventada,
ayer, o el otro día,
tres lirios muriendo
lloraban.

Marina Seijas Rosende