En ciertos oasis el desierto es sólo un espejismo

Sentado en el suelo te vi
en el desierto del corazón
estabas escribiendo notas
tu vida en una canción

El sol quemaba tu frente
la arena escondía tus pies
los buitres te rondaban
te habías marchado hace un mes

La ciudad es un lugar solitario y gris
no se respira
se vive por sobrevivir
no se respira
se vive para no morir

Las dunas confundían tu rumbo
no hay oasis bajo el sol
al oeste caminabas
buscar el mar tu perdición

Las noches cada vez más frías
pero no querías volver
el desierto ahora es tu casa
de arena y viento es tu piel

La ciudad es un lugar solitario y gris
no se respira
se vive por sobrevivir
no se respira
se vive para no morir

Vivo en las estrellas porque es allí donde brilla el alma

Fue hablando de coordenadas
donde aprendí
que nadie puede agarrar el suelo
sin moverse

que en las ciudades hay más luz de noche
que en muchas playas de día
y no fui yo quien dijo que la orilla
no es ni mar ni arena
ni mojado ni seco
ni tu ni yo
pero es ahí donde está todo
lo que ya no es nada
por eso es donde siempre me siento
con el frío y el calor al mismo tiempo

fue hablando de altura
donde comprendí
la relación entre la presión y la temperatura
entre la pasión y los impulsos

fue en un aeropuerto
donde entendí
que aunque no hay un lugar
ni fijo ni propio
lo pasajero es el punto fijo
más perfecto de todos
que queda en el aire sin fin
esperando a morir por la monotonía que nunca va a llegar
siendo siempre así
todo bueno
todo nuevo
todo otra vez

y así estaba el invierno
para recordar los veranos
la primavera de vivaldi
abril sin aguas mil
o Beethoven y la alegría
que llevan hasta el verano
donde se olvida todo
lo que lleva al otoño
otoño en el que siempre se vuelve
a otro lugar