Cuando un ciego grita a otro ciego los dos tropiezan en la misma piedra

limitabas
tu vida
entre la salida y la puesta
del sol
sin dejar que tus ojos
se abrieran
lo suficiente
como para
llenar un corazón
de rocas
porque preferías
esquivar sombras
que siempre fue lo mejor

cambiaste para
vivir
entre el poner y el nacer
del sol
obsesionándote
con la luz del pasado
que iluminaba la oscuridad
pero
que no estaba
aunque a veces
algo se le parecía

te quejabas de la lluvia
pero soñabas con su olor
y nunca te dejabas llevar
porque odiabas
los terrenos pantanosos
y ensuciarte cuando sabías
que no te podrías limpiar
te molestaban los sonidos
cuando no eran silenciosos
y nunca te querías despertar
aunque te gustase el despertador
dormías cuando estabas más despierto
y nunca
nunca
aceptabas un no
ni eras capaz de decir que si

porque tu buscabas la felicidad
en imágenes
y yo
simplemente era feliz

No soy yo, es la alergia

no me gusta cambiar los sabores
ni los caminos asfaltados
lo amargo
amargo
y lo dulce
me da igual

prefiero el agua con gas
el café con hielo
las baldosas frías
los zurdos
las camisas bien abotonadas
el velcro
los errores
el limón
lo absurdo
pensar después de actuar
y los ojos negros

los caminos largos
y no los atajos
los dibujos a línea
y las líneas sin más
la harmónica
no la melódica
las sumas y restas
las margaritas
y todo lo que sea de mimbre

odio las cremalleras
el merengue
las barajas de cartas nuevas
Paulo Coelho
las explicaciones
los paraguas
los relojes en hora
las ventanas cerradas
los remitentes
y los puntos finales
cuando hay puntos suspensivos

Los finales sin principio

la cultura pasional
el calor
la clave de sol
morder hielo
Spyro
las bicicletas
el agua
las respuestas absurdas a preguntas importantes
Vivaldi
las focas aplaudiendo
los libros que huelen a viejo
y los viejos que huelen a libro
las voces suaves
y los golpes fuertes
el ruído de las nubes de noche
las azoteas
el 10 de diciembre
los monos
y los días estúpidos
en los que quieres ser un mono
el café
las duchas frías
el corazón
las flores
tu reflejo
el papel
borrarlo todo
y empezar
check

Los pájaros nacidos en una jaula creen que volar es una enfermedad

Ya no me mareo los lunes
Ni enciendo la calefacción
No le hablo a las ventanas
Ni espero siempre el siguiente bus
Ni busco en el cielo un león
Porque ya no me peino los nudos
Cada vez que me lavo la cara
Sufro menos
Y cada vez que me pongo pendientes
Me hago mayor
Necesito 20 cafés
Una cuerda Sol
Y resina
Ya no voy a luchar con el pasado
Porque
Cuando el pasado está presente
Siempre gana

La constante sorpresa de saber que existo

Movimiento circular acelerado
Que se ha parado el tiempo en el peor momento posible
A 24 grados
Donde no estaba
Porque giraba a la derecha y me movía hacia la izquierda
Por tu pelo
Que es por eso
Y por Tagore
Y el polen asesino
Y los pasos de cebra
Y la luna
Que me encanta que salga de día
Que se fía de lo que iluminan los otros
No como el sol
Cobarde
Que necesita que su luz le abra el camino
Y se esconde
Y se tapa con restos
Pero que arde
Que arde
Como solíamos

Grandes distancias cortas

Suelo enamorarme a las horas puntas
con el sueño
el hambre
y el cansancio
porque es el único momento
en el que miras a los ojos de la gente y
tienes la certeza absoluta de
que sienten lo mismo que tu

no existe la necesidad de tocaros
o hablar
para comprenderos perfectamente
el uno al otro

os dirigís al mismo sitio
pero en lugares diferentes
con sentimientos idénticos

todos los días
a la misma hora
pensáis igual
siendo inevitable
y
muy real

os veréis sin miraros
os encontrareis
sin buscaros
y
ni la monotonía
podrá acabar con eso porque
la monotonía
lo ha creado

Y no entiende que es por eso por lo que vivimos… para dejar hueco

Cualquiera puede estrecharte entre sus brazos. No hay que ser muy listo, ni muy fuerte, ni muy sabio, ni muy nada. Alguien va, abre sus brazos de par en par y te envuelve de carne y huesos. Y qué. El pavo relleno hace lo mismo y conozco a poca gente ansiosa por meterse dentro.
Desde que encima hay desconocidos que los dan gratis por la calle, el valor del abrazo ha caído en picado. Y la verdad que no me extraña. Puede que algunos abrazos no cuesten dinero, pero lo que sí tienen en común todos los abrazos mal dados es que siempre, a la no tan larga, salen muy caros.
El abrazo viene a ser a las relaciones humanas lo que el cargador al teléfono móvil. Mejor que nunca te lo dejes en casa, no sea que lo acabes suplicando a las 3 de la mañana ante cualquier recepción de hotel.
Para dar un abrazo en condiciones, en primer lugar, hay que haberlo extrañado mucho, hay que haberlo extrañado bien. Los que no tuvieron tiempo de despedirse saben perfectamente de lo que estoy hablando. Los que nunca se atrevieron a pedirlo, también.
Su significado es siempre el mismo, bajo cualquier circunstancia, en cualquier país, de cualquier lengua, credo o tradición, y parte de la segunda condición fundamental para dar uno como dios manda. Necesitas lo que significa. Y significa, en esencia, que no estás solo.
A partir de aquí, los requisitos se van complicando. Y es que todo depende de tener algo muy fuerte en común. Algo que, de pronto y sin haberlo previsto, sintáis los dos con la misma intensidad. Se trata de un momento, de un solo instante. El tiempo justo para que ese algo tan real y tan verídico no pueda dibujarse con palabras.
No sé si me explico. Pero si eso ocurre, todo cambia. Desde ese momento, abrazarse ya es otra cosa. Estáis atrapando verdades. Una cacería de instantes. Un compresor de realidad. Enzarzarse en las ganas del otro y apretar hasta que se extingan.
Me fascinan los abrazos bien dados. Creo que resultan aún más memorables que cualquier palabra, gesto o relación. La única forma física conocida que tiene el ser humano de parar el tiempo. El único punto y seguido entre todo lo que se puede llegar a sentir.
Lamentablemente, a los abrazos les pasa como a los besos, las caricias, los matrimonios, o las patadas en los huevos. Si no los consumas a tiempo, acaban todos caducando.