Cidade maravilhosa, cheia de encantos mil

Febrero es de sudar bien
en el sentido más amplio del término
sudar del reloj
porque es el mejor momento para despertarse a las 8 de la mañana
aunque te hayas acostado a las 3
sudar del calor
porque es el mejor momento para que te rieguen desde una ventana
sudar del hígado
porque es el mejor momento para bañarse con cachaça y cerveza
sudar de la ley
porque todos nos bañamos sin ropa a las 6 de la mañana en la playa
sudar del amor
porque los mejores besos te los da el carnaval
sudar de la tristeza
porque nadie te puede borrar la sonrisa en Febrero
sudar de las mentiras
nadie miente bailando samba
sudar del ridículo
porque nada es ridículo
ni en Febrero ni nunca
pero en Febrero todos los hombres podéis vestiros de mujeres muy a gusto
sudar del idioma
no hay idioma menos entendible que un carnaval a una temperatura inferior a 30 grados
sudar de la seguridad
nadie te va a hacer nada cuando lo único que puedes dar es carnaval
sudar de las saudades
porque estas llegan en Marzo

Es imposible entender Febrero
a 10000 km de distancia
con una coraza de cachaça
que solo se puede romper con carnaval
con un carnaval
en el que lo único que es seguro
es que vas a sudar

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Limitas tu visión del mundo a lo que puedes entender y explicar, y te pierdes un sinfín de cosas

¿Te acuerdas cuándo jugábamos a lo de la canción de los Cure, Why Can’t I Be You?
Ahora te cuento. Aunque preprárate porque es algo muy penoso. Lo siento por ti pero tengo que aprovecharme de la situación. Yendo al grano: en este momento y por primera ves, no querría ser nadie más que yo, no cambiaría mi vida por la de nadie del mundo, vivo o muerto, real o imaginario. De hecho, soy tan feliz que casi me da miedo que sea un sueño y que termine todo de un momento a otro. Así que tienes que despertarte pronto porque no puede ser que te pierdas todo esto. Y además, ¿sabes qué significa? Significa que es posible, que también te puede pasar a ti si dejas de esconderte dentro del cinturón de castidad emotiva que construimos juntas. En parte me siento responsable, así que trata de despertarte y date una puta posibilidad, si no quieres dejar que me revuelva en el sentimiento de culpa hasta el fin de mis días.
Es verdad que tiene novia. Es verdad que por lo poco que sabes de él podría no ser la persona adecuada para ti, pero lo más importante es que te ha hecho perder el control de ti misma, ha movido algo, más vale eso que nada. Cuando me contabas vuestro reto de los enigmas me parecía verte brillar los ojos por teléfono. ¿No te das cuenta de cómo cambias cuando hablas de él? Además, la excepción confirma la regla, si no, ¿qué mierda de régimen totalitario quieres que sea esta ética tuya? Joder, despierta. No ahora ni mañana, pero ya basta de ostracismo, ya has montado bastante el numerito. Y no te atrevas a poner la excusa de que tiene novia. Estoy segura de que, dejando de lado los caprichos, si encontramos a alguien que nos haga perder la cabeza de verdad, al que deseamos con todas nuestras fuerzas, tenemos derecho a luchar por conseguirlo, aunque tenga novia. Y además, en su opinión, es una señal que su primer mensaje fuera un enigma que tenía como solución la palabra “azucar” ¿siempre estás con el jueguecito de las señales y no ves que es una invitación clara a dejar de sosprechar del almíbar por defecto?
No tienes por qué avergonzarte. Si no te arriesgas a sufrir, nunca podrás ser feliz. Y no me digas que hablo como tu madre; ya es hora de que aprendas a reconocer que toda esa resistencia a priori a los sentimientos se ha convertido en un prejuicio exactamente igual que los que tanto te afanas en condenar.
Está muy bien lo de la muerte ridícula, pero no tan pronto.

Intento de conversación. Romanticidio. Carolina Cutolo.

Italo Calvino y el aborto

En 1975, el escritor Italo Calvino envió una carta al intelectual Claudio Magris, como respuesta a su artículo en contra del aborto titulado “The Deluded” y publicado en el periódico italiano Corriere della sera.

He aquí la obra de arte:

“Traer un niño al mundo tiene sentido sólo si el niño es deseado consciente y libremente por sus padres. Si no, se trata simplemente de comportamiento animal y criminal. Un ser humano se convierte en humano no sólo por la convergencia causal de ciertas condiciones biológicas, sino a través del acto de voluntad y amor de otras personas. Si este no es el caso, la humanidad se vuelve —lo cual ya ocurre— no más que una madriguera de conejos. Una madriguera no libre sino constreñida a las condiciones de artificialidad en las que existe, con luz artificial y alimentos químicos.

Sólo aquellas personas que están 100% convencidas de poseer la capacidad moral y física no sólo de mantener a un hijo sino de acogerlo y amarlo, tienen derecho a procrear. Si no es el caso, deben primeramente hacer todo lo posible para no concebir y si conciben, el aborto no representa sólo una triste necesidad sino una decisión altamente moral que debe ser tomada con completa libertad de conciencia. No entiendo cómo puedes asociar la idea del aborto con el concepto de hedonismo o de la buena vida. El aborto es un hecho espeluznante.

En el aborto la persona que es vulnerada física y moralmente es la mujer. También para cualquier hombre con conciencia cada aborto es dilema moral que deja una marca, pero ciertamente aquí el destino de una mujer se encuentra en una situación desproporcionada de desigualdad con el hombre, que cada hombre debería morderse la lengua tres veces antes de hablar de estas cosas. Justo en el momento en que intentamos hacer menos bárbara una situación en la cual la mujer está verdaderamente aterrada, un intelectual usa su autoridad para que esa mujer permanezca en este infierno. Déjame decirte que eres verdaderamente responsable, por decir lo mínimo. Yo no me burlaría tanto de las “medidas de higiene profiláctica”, ciertamente nunca te has sometido a rasgarte el vientre. Pero me encantaría ver tu cara si te forzaran a una operación en la mugre y sin los recursos que hay en los hospitales.

Lamento que tal divergencia de opiniones en estas cuestiones éticas básicas haya interrumpido nuestra amistad.”

Pensar es justo lo mismo que no pensar. Así que no tengo que pensar nada más.

y preguntaste cuál era mi poema favorito, y yo quería contarte una pequeña y confusa historia, sobre un verano tormentoso y zapatos llenos de barro, sobre un techo y las uñas recortando círculos y líneas, y sobre el agua que no es suficientemente profunda todavía, acerca de un gato castrado y su encuentro casual con una luciérnaga, sobre una mujer con labio leporino golpeando la fina madera de la puerta, día y noche, gritando, ¡si estamos juntos aquí!, ¡horarios!, ¡higiene!, y de los días con cajas perfectas y alineadas, me desharé de todo, me adoraré hasta los 30, y sobre los gestos diminutos de inventar un orden y un límite, acerca de los pies fríos y pequeños corazones que puedes tomar con dos dedos, y piensas: una pequeña y confusa historia sobre la vaga desesperación de enero y sobre la pesada desolación de las farmacias nocturnas, sobre un cenicero hecho pedazos, la patada de reproche, el llanto con hipo de yo-no-quería, sobre los primeros platos y los vasos de cristal muy grueso, y sobre la improvisación de trampas para los animales de la casa, sobre el sabor metálico de los sótanos y sobre las pelirrojas a quienes estás silbando algo que ya no recuerdas, y luego rodar escaleras abajo, y el delgado hilo de sangre, sobre vasijas que propagan una flora sin color, sobre un hombre joven que habla incesantemente de pianos verticales, ¿cómo los llaman?, y acerca de las gotas de sudor que son las palabras más nuevas, uno-dos-tres, y sobre una mañana que comienza con remolinos de nieve, y quien abandona es, primo, un cartógrafo, niño idiota, largo de aquí, y tú, recoge tus cosas, maldito, acerca de páginas húmedas y entrecortadas y ropa puesta a secar en el radiador, ojos y nariz, medio cuello, y sobre un lugar desde donde vemos las luces de la ciudad, y los pensamientos alienados, el hilo de sílice está ahora en uno de sus bolsillos y muy pronto dará latigazos al aire, aquí nadie escuchará el zumbido, nadie verá los dedos agarrando, y sobre la inflamación, remembering is not equal to politeness strategy, igualmente, cada vez que él –, la máquina advierte y prohíbe y castiga, y sobre un índice tenaz, tontos, gallinas, pregunta, ¿con qué ingresos puede justificar el uso de pieles, señora?, y sobre el aroma de las habitaciones sin luz natural, sobre abultados cojines escarlata, sobre decorados lacados en las paredes, tortugas y elefantes sabios, acerca del amor como juego de manos, baby, sobre las manchas de carmín lavadas con lejía, y sobre los pequeños gusanos internos, su pulpa neuronal y su gin sentimental, pero nadie meterá ahí la cabeza, ni siquiera tú, asesino despistado, y sobre un hombre limpiando el desastre, sobre las alcantarillas tragándose el temblor y la náusea, y recuerdas: una pequeña y confusa historia sobre gorriones que se precipitan hacia la rejilla del calefactor, y sobre ese malicioso baño de polvo que es cada vez más parecido al dolor, y acerca de las carreteras, y un tercio de cielo despejado, suficiente al fin, y sobre los abrazos hacia dentro, sustancias con nombres complicados, por lo cual es útil endulzar y mentir, pequeña hoja, pequeña mariposa y pequeña niña, y sobre enrolladas alfombras rojas, sobre la mejilla pegada a las baldosas y sobre la frialdad más real que cada célula, una pequeña historia confusa con nosotros siendo, demasiado tarde, llamados a lavarnos las manos.

División. Rita Chirian.

-Mira, los chicos nos hacemos los hombres antes de serlo, sacamos pecho, marcamos paquete, nos desabrochamos el segundo botón de la camisa, porque esperamos que eso os impresione; os hacemos reír, y eso está bien, pero nunca nos habéis creído, somos incapaces de sostener la interpretación. Jugamos a ser el sexo fuerte, pero ahí nos tienes, temblando de emoción ante esos organismos que transportan los elementos indispensables para organizar un paraíso en la Tierra. Ninguna de vosotras entendéis desde vuestro desarrollo gradual lo que supone la detonación a los doce, a los trece, a los catorce de esas bombas de testosterona que queman brazos enteros de neuronas hasta la raíz, que impulsan al vello crecer por todo el cuerpo, que te cambian las facciones a tirones, estamos puestos aquí, entre las sensaciones, para plantar la semilla en el surco carnal y asegurar el relevo. ¿Entiendes?
-No.

Vida ciudadana: millones de seres viviendo juntos en soledad.

Ah, el Mar. Me parece que me sonríe; unas veces sin enseñar sus dientes pero otras…

Me acuerdo aquel día. Su inmensa tranquilidad se transformaba, ya en la orilla, como grandes olas. Un deseo que sólo se apacigua estando en él.
Al entrar te conviertes en el invitado de honor. Tu presencia le es grata; y tú se lo debes agradecer. Antes de sentarte en el “hall” te hace algunas preguntillas, para formalizar… Una vez presentados, empieza el baile. Y cuando te empuja, síguelo. Pero eso sí, sin miedo.

Poco despues, sabrás que es un bromista. Alguna que otra zancadilla. Lo normal. Lo curioso es que siempre es el mismo tipo de zancadilla, pero su dominio son palabras mayores. Y despues de muchas caídas sabes que el nerviosismo no es grato en su casa. Te hará salir de ella. Sin darte cuenta aprendes a controlar tu misma furia, tu miedo, tu inseguridad. El Mar es un amigo. Para lo que quieras él estará ahí. Todas las respuestas están en él.

Y aquel día me enteré de algo. Todas las respuestas…, menos dos…No sabe que es el Principio ni tampoco el Fín.

Una Visita al mar. Stark Hoffmann