Sincronicemonos y metámonos el dedo en la nariz todos a la vez

Dale un poquitín de fuerza, armonía y respiración a este dislocado cuerpo.

Mi semana está teniendo 14 días y me estoy desubicando espacio-temporal-mentalmente.

Estoy bailando desnuda alrededor de una hoguera en un intento fallido por invocar el fin de semana. Y me colapso, me me me colapso, co lap soooooooooooo. Delirio.

Y no quiero que me hableis de política, de elecciones o erecciones.

Estoy esperando Barcelona. Pero no llega. No llega. No llega. No llega. No llega. Y me colapso otra vez, me me me colapso, co lap soooooooooo. Delirio.

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Estoy tan contenta que podría cagar arcoiris

Hace sol. Hace frío, pero hace sol. Eso es bueno e incita al buen humor.


Hoy tengo ganas de amar.  Me da igual tener que trabajar y llegar a casa tarde, porque he aprovechado toda la mañana al aire libre, siendo feliz.

No durmais, aprovechad vuestra vida! Ya vereis que chachipirulijuanpelotilla.

Ni he leído el periódico, ni he mirado las noticias, ni he hecho nada relacionado con otra cosa que no fuese disfrutar.

Os deseo una buena ‘jornada de reflexión’.

Todo mi amor.

 

Irme de putas y encontrarme a Julia Roberts

Combustión espontánea.

Primero el cargador de mi ordenador arde en las llamas del infierno. Después, el servicio técnico de Apple me ofrece cambiarme el Ipod gratuitamente porque hay un alto riesgo de que el mio explote.

Y yo digo: WHAAAAAAAAAAAAAAT THE FUCK??????

Quién esté haciendo rituales vudú, que vaya parando.

Y además, aquí llueve y en Galicia no.

 

No molais

Levantarte de mala hostia y pensar solamente en hacer las cosas bien por odio y despecho, teniendo como simple y única intención joder a los demás siendo mejor que ellos.

Estoy cansada y harta de gente que basa su vida en la procrastinación y van por ahí fingiendo ser los “putos amos”. Si, gente que no se inclina por nada en especial en la vida, que hace las cosas porque hay que hacerlas y que, aún encima, las hacen mal. Pero no se como lo hacen, porque siempre triunfan.

Asquerosos.

Que venga alguien y me lleve a la playa

Lo dicho, que venga alguien y me lleve a la playa.

No quiero sol. No quiero ponerme morena. Quiero ponerme el neopreno. Coger la tabla y meterme en el agua helada. Quedarme horas allí, sin pensar en nada.

Las olas otoñales portuguesas de las que disfrutaba el año pasado se quedan en el recuerdo. A cambio, aquí hay buenas olas, si, de frío. Un frío que te cala el cuerpo. Sin humedad. Frío.

Jolín, que quiero océano!

“Stay you, keep your wheels in motion. You’ve got everything that you need. Stay young with your rock and rolling, ‘cause the best things in life are free.”

Conozco a mis vecinos por las noches

Las paredes de papel maché de mi edificio me permiten conocer la totalidad de la vida e intimidades de mis vecinos (por lo menos, de los que colindan con las paredes de mi casa).

Por las noches, cuando la ciudad está en silencio y no hay ruido de coches, de televisiones, de música, es cuando los conozco. Si, todas las noches tengo una cita con ellos. Cada día creo que los voy conociendo mejor aunque todavía no me sienta capacitada para ponerles cara. Pero lo conseguiré.

Siendo espectadora pasiva de sus acciones nocturnas, puedo describir a mis vecinos:

Los que viven justo debajo de mi casa, son Mexicanos, de eso no hay duda. Siempre tienen la puerta abierta. De su casa siempre sale olor a comida. El hombre chilla mucho al hablar y tiene una voz muy raspada. La mujer se ríe muy alto. Siempre. Cuando no tienen la televisión puesta, ponen rancheras a todo volumen amenizando (o no) a todas las casas que dan al patio del edificio.Siempre que viene alguien a su casa, llaman a mi timbre, en lugar de tocar el suyo. Todas las noches el hombre tose como si no hubiese mañana, un día bajaré con un ‘strepsils’ y le pediré la cita del médico.

De mis vecinas de enfrente solo puedo decir que son Brasileñas. Solo se esto, porque mi baño y el suyo están conectados por un conducto del ventilación y cada vez que hago pis los escucho hablar. Cuando tenga tiempo, me sentaré en la taza a tomar nota de sus conversaciones. Lo demás, es especular sobre vidas ajenas.

Mis vecinos de al lado, son un gato. Si, un gato. No hay rastros ni evidencias de vida humana en esa casa. Pero hay un precioso gato siamés que siempre se cuela en mi terraza. Juraría que también escuché un perro.

Si salgo a la terraza también puedo hablar de algunos de los vecinos del otro edificio que da al patio central. Hay una pareja colombiana en el segundo piso. El hombre cuelga a veces la ropa. Y cuando él no está en casa, la mujer aprovecha para llamar a sus amigas y contarles cuanto lo odia. A veces me siento en la terraza y finjo que estoy leyendo mientras cotilleo.

Algún día les pondré cara.