A Berlín

A Berlín
Paraje de hormigón
De masacre inolvidable
Sangre de mestizaje
Y carácter viajero

Cuna del amor
libre
Y de la libertad
coartada
En noches que incesantes
los tres días alcanzan

Berlín ciudad partida
Por avenidas viscerales
Y ambientes aún grisáceos
de una niebla matutina
Que sin querer
aletarga

Ai, Berlín
De veranos infinitos
y transportes infernales
de agua fría sin salitre
y seriedad implacable

Equinoccio influenciable
de una luz que disminuye
en amarillos otoñales
y tristeza inquebrantable

Huyo de ti, Berlín
y de tu inminente
invierno

Y aunque insegura
me alejo
Llevo conmigo las hojas
que en mi ropa tus árboles
esparcieron

Marina Seijas Rosende