D.E.P.

Aunque los veintitantos están siendo la mejor época de mi vida hasta ahora, no puedo negar que es un momento en el que me estoy dando cuenta de cosas en las que antes ni pensaba.
Cada vez vivimos menos. La mayoría no vivimos lo suficiente, mientras a los que están disfrutando plenamente de su vida, viene algo y los mata. Jóvenes y sin ninguna explicación.

Llegados a este punto, quiero reprocharles a los que estamos vivos, incluyéndome a mi, todas las quejas, las lágrimas de cocodrilo, los problemas inventados, las discusiones con gente con la que no quieres discutir, el rencor, y el no hacer lo que quieres hacer simplemente porque no te da la gana.

Quiero reprocharles, reprocharnos, por ese miedo a vivir, que solo se pierde en las horas previas a la muerte, donde el único miedo es morir.

Quiero reprocharles porque se tapan la nariz al bucear, porque ya no ríen cuando se caen, porque ahora bajar una cuesta en una bicicleta sin frenos es arriesgado, ahora sí, hace 15 años era divertido.

Quiero reprocharnos a todos por estar perdiendo la adrenalina que nos empujaba a hacer todo cuando teníamos 10 años. Antes el riesgo estaba en lo complicado, ahora lo simple es lo más arriesgado.
Antes besábamos porque pensábamos que era la mejor manera de mostrar nuestro cariño. Ahora besamos sin cariño y no recordamos lo fácil que era mostrar los sentimientos.

Siempre fue de personas inteligentes arrancarse las postillas, en una lucha entre la herida y tu, porque siempre fuimos más fuertes que las heridas.

Quiero reprocharnos a todos, porque nos quejamos si no conseguimos hacer algo porque no nos esforzamos lo suficiente, cuando lo fácil es hacerlo, por muy complicado que parezca.
Quiero reprocharnos por criticar a aquellos que son libres y viven la vida que quieren vivir, simplemente porque nosotros no tenemos sus cojones.

Simplemente porque la vida es corta y la gente se muere joven, tendríamos que estar actuando primero y pensando después.

Buen viaje Jose Luís.

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No permitas que una golondrina haga su nido bajo tu tejado

La arena fina de la piel
La piel comida de la vida
el pelo seco de la humedad
el sexo sucio de una lejanía
es la incertidumbre del por fin
de la misma vida en otra vida

Las metáforas de la noche
las cuestas que no cuestan nada
los idiomas
los gritos
las canciones
los abrazos que son como palabras

Los calcetines de un verano
la mirada perdida del hasta luego
la peor mentira del nos vemos
en la vitalidad de algún día

Las plazas secas de otro invierno
la nube fría de la alegría
el sudor caliente de la brisa
unas cejas sonriendo
y 4 notas
que repetía

La golondrina que vuela siempre
rápida
ágil
y decidida
es una carta no escrita
que habla de todo lo que no decía

La vida es correrse o correr

“Muchas de las decisiones importantes de nuestra vida se toman en momentos o lugares que jamás hubiéramos sospechado. Como consecuencia de dichas decisiones se empieza a perfilar nuestro destino, siempre y cuando estemos de acuerdo con la definición de que el destino es el resultado de las decisiones tomadas o no tomadas en un pasado. Pero incluso aceptando que nuestro futuro depende de los pasos que elegimos dar, a veces decidimos asuntos importantes sin apenas darnos cuenta. Algunas veces, incluso, las decisiones ni siquiera se toman. Simplemente suceden.”

[ … ]
Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud. No me hagas caso, nunca entenderás la fuerza y la belleza de tu juventud hasta que se haya marchitado.
Pero créeme, dentro de 20 años, cuando te veas a ti mismo en fotos, comprenderás de una forma que no puedes comprender ahora, cuantas posibilidades tenías ante ti y lo guapo que eras en realidad.
No estás tan gordo como te imaginas.
No te preocupes por el futuro.
O preocúpate, sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle.
Lo que si es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida son aquellos que nunca pasaron por tu mente, los que te sorprenden a las 4 de la tarde de un martes cualquiera.
Todos los días haz algo a lo que le temas.
Canta.
No juegues con los sentimientos de los demás.
No toleres que la gente juegue con los tuyos.
Relájate.
No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y al final solo compites contra ti mismo.
Recuerda los elogios que recibas.
Olvida los insultos. Pero si consigues hacerlo, dime como.
Guarda tus cartas de amor.
Tira los viejos extractos bancarios.
Estírate.
No te sientas culpable si no sabes muy bien que quieres de la vida, las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida con 22 años. Es más, algunas de las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40.
Toma mucho calcio.
Cuida tus rodillas, sentirás la falta que te hacen cuando te fallen.
Quizás te cases, quizás no.
Quizás tengas hijos, quizás no.
Quizás te divorcies a los 40.
Quizás bailes el vals de tu 75 aniversario de bodas.
Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Siempre optarás por una cosa u otra, como todos los demás.
Disfruta tu cuerpo. Aprovéchalo de todas las maneras que puedas. No le tengas miedo ni te preocupes de lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que tendrás jamás.
BAILA. Aunque tengas que hacerlo en el salón de tu casa.
Lee las instrucciones aunque no las sigas.
No leas revistas de belleza, solo hacen que te sientas feo.
Aprende a entender a tus padres. Será tarde cuando ellos ya no estén.
Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado y, probablemente, serán ellos los que te acompañarán en el futuro.
Entiende que los amigos vienen y se van, pero hay unos cuantos que debes conservar con mucho cariño.
Esfuérzate en no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuanto más pase el tiempo más necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven.
Vive en alguna ciudad alguna vez, pero múdate antes de que te endurezcas.
Vive en el campo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes.
VIAJA.
Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán y tu también envejecerás y, cuando seas viejo, añorarás los tiempos cuando eras joven, cuando los precios eran razonables, los políticos honestos y los niños respetaban a los mayores.
Respeta a los mayores.
No esperes que nadie te mantenga, pues tal vez recibas una herencia, tal vez te cases con alguien rico, pero nunca sabrás cuanto durará.
No te hagas demasiadas cosas en el pelo, porque cuando tengas 40 años, parecerá el de alguien de 85.
Se cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo dándole más valor del que tiene.

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Si lo que quieres es vivir, vive, y ya está

Hace años que decidimos ser nómadas. Evidentemente, existe una gran diferencia entre nosotros y aquellos humanos que tenían que desplazarse para sobrevivir. En nuestro caso, nuestro afán por viajar no responde a un instinto de supervivencia, sino a la búsqueda de la felicidad a través de un modo de vida que hoy en día no es el más convencional.
Consideramos el mundo un lugar hermoso que uno debe conocer, pues el no hacerlo significa perderse un sinfín de maravillosas sensaciones que no se pueden vivir desde el sofá de tu casa. Dicen que la vida es como un libro, y el que no viaja tan sólo lee la primera página.
Al igual que aquellos que en su día propusieron el sedentarismo, también nos enfrentamos a una corriente de opiniones contrarias. La mayoría de ellas ni siquiera tienen un fundamento lógico, y a veces, incluso, aquellos que recelan de nuestra manera de vivir lo hacen por la simple razón de que estamos haciendo algo que el resto de gente no suele hacer. Aquí es donde aflora esta costumbre tan humana como incompresible: aquél que hace algo diferente, pasa automáticamente a levantar sospechas y a ser cuestionado. Serán muchas las veces que será considerado un loco, pues ésta es una distinción que se le otorga a cualquiera que plantee un modo de vida distinto al establecido.

Dar la vuelta al mundo no es difícil. Ni tan siquiera se necesita ser valiente. De hecho, dar la vuelta al mundo es igual de difícil que vivir en una ciudad y tener un empleo estable. Para lo único que se necesita valor, es para desprenderse de esta losa que es el pensamiento único, de esta necesidad de que todo lo que hagas esté avalado por el resto de la sociedad.
Pertenecemos a una generación que ya ha perdido las ganas de buscar alternativas, de inventarse nuevos mundos posibles. Una generación que plantó sus bases en esta sociedad del bienestar que con la actual crisis económica se está viniendo abajo. Acostumbrada a una vida cómoda, ha perdido por el camino la posibilidad de encontrar nuevos destinos, horizontes diferentes. Las ganas de luchar se han visto diluidas porque el conformismo y la adaptación a una sociedad preestablecida han sido las banderas que siempre han enarbolado. Y como aquellos nómadas que recelaban de los primeros sedentarios, algunos de ellos se dedican a cuestionar nuevas formas de vivir.

Para la mayoría de esta generación, nosotros estamos locos. Porque la cordura a la que se refieren se basa en trabajar diez horas diarias, en desayunar de pie, en pagar una vivienda de más de mil euros al mes, en correr por las calles cuando ni siquiera se tiene prisa, en comprar cosas absolutamente innecesarias, en no tener tiempo para lo importante…

Y, sin embargo, somos nosotros los que estamos locos.