Pues queramos a todos, si podemos querernos

Era un pantano borroso
Era una luz en el cielo
Era la luna en un bosque
Era el batir de mi pecho

Era un susurro en mi cama
Era la noche, valiente
Era la fiera, jazmines
Era la mano inocente

Era el querer, de quereres
Era el alcohol solitario
Era la barra de bares
Era raíces de Sauce

Era la brisa, Marina
Era mi nombre en su boca
Era ceniza fumada
Era locura y derrota

Era rubor en mi cara
Era veneno de uva
Era una jaula cerrada
Eramos dos en la luna

Marina Seijas Rosende

Poema ó mariñeiro

Fala mariñeiro, fala
Fala do que levas dentro
Fala teu cabelo branco
Falan túas mans de inverno

Fala mariñeiro, fala
Fala o teu mar, picadiño
Fala da morte e da vida
Fala dun amor perdido

Fala mariñeiro, fala
Fala da gaivota branca
Fala de illas galegas
Fala de portas pechadas

Volta mariñeiro, e fala
Fala das ondas mariñas
Fala conmigo, tan lonxe
Sou o teu faro na orilla

Marina Seijas Rosende

Éxtasis

Mi mente rozaba el cielo

Tu cuello erizaba un canto

Dos piernas entrelazadas

Buscan su espacio en blanco.

 

Mi pelo junto a tu cara

Tú espalda bajo mis manos

Un tango nuestras caderas

La cama era su escenario.

 

Las ropas, dueñas del suelo

Las voces, ecos vacíos

No hay almas en este cuarto

Somos un puente entre ríos.

 

Mi abdomen se estremecía

En clave de fa lejana

Tus venas solo latían

La sangre que te elevaba.

 

Llegó el silencio y la calma

La noche se volvió roja

El cielo, amor, el cielo

Y el éxtasis,

Tú mirada.

 

 

Marina Seijas

Salitre

Salitre
del alma liviana
que duerme aferrada a mi espalda
debilitadamente encogida
por el peso del plomo que carga.

Salitre
es la mezcla acabada
de tu montaña y mi costa
en esta ciudad vagabunda
que suena en arpegios sin notas.

Salitre
es mi piel aún muy joven
diario de a bordo de un sueño
de arapos a un Sol de Septiembre
mojado en vapor de mil cuerpos.

Salitre
es el mar de mi norte
que corroe tu huella en la arena
marca en alquitrán de pena y suerte
sello de vida en las venas.

Salitre
es la vida que pasa
a la velocidad que persigues
el peldaño entre el suelo y mis flores.
Salitre es la vida,
que vives.

Marina Seijas Rosende

Tres lirios muertos

Tres lirios
morían en mi ventana,
con la rapidez con que la vida
te despierta cada mañana.

Tres lirios
morían en mi ventana,
lazo de unión a tu barrio
polen de tu soledad odiada.

Tres lirios
morían en mi ventana,
la noche que melancólica
la luna te esperaba.

Tres lirios
morían en mi ventana,
bajo la lluvia de invierno
lejos del sol de tu cama.

Tres lirios,
morían en mi ventana,
a veinte metros del suelo,
justo al lado de mi alma.

Tres lirios
morían en mi ventana,
por esperanzas perdidas,
por nostalgias amargas.

Tres lirios,
murieron en mi ventada,
ayer, o el otro día,
tres lirios muriendo
lloraban.

Marina Seijas Rosende

Hay lugares a los que nunca volveré, aunque vuelva

Me perdí en playas coralinas
y océanos salvajes
un septiembre extraño
de rubor añejo
y eterno bagaje.

Huí de mi amor buscando
amores que borrasen
lo que había perdido.

Me camuflé en la arena,
me sorprendí pensando,
me avergoncé de pena,
y me lloré en silencio.

Dejé de escribir poesía,
de fingir amor,
de soñar en armonía.

Y aprender
aprendí a como
valorar  la tormenta
a cambio
del placer superficial
de olvidar la vida.

Marina Seijas Rosende

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio

Vamos
Que a lo hecho pecho
Que no me olvido ni me acuerdo
Del deseo amargo
De helado aliento
Que brilla muerto bajo este techo

Vamos
Que llueven penas
De nostalgia y anhelo
Y quema
Que son lava a más de  mil grados
Que recorre todas mis venas

Vamos
Que te has cansado
De querer calmar la agonía
Desterrada en alma y espacio
De un salón vacío de entrañas
Bebiendo de un mismo vaso

Vamos
Que si he matado
El eco sordo y absurdo
Que jugaba conmigo a empate
Y sigue detrás de mi espalda
Para poder sangrar en el mundo

 MARINA SEIJAS ROSENDE