Celulitis, liposucción!! Silicona, aha! Silicona!

Para muchos de vosotros, este, seguramente, no es el cuerpo perfecto. Sin piernas kilométricas, sin pechos y nalgas grandes, con celulitis y no muy tonificado. ¿Pero que puedo decir yo de un cuerpo que ha sobrevivido a los mejores y a los peores momentos de mi vida? Al que le he roto huesos, al que he tatuado y agujereado, al que he intoxicado con diferentes sustancias legales y no tan legales y que, aún así, sigue funcionando perfectamente. ¿Qué puedo decir de un cuerpo que ha aguantado varios días seguidos viajando sin desistir y que, mientras mi cerebro perdía la partida poco a poco, mi cuerpo seguía en pie hasta que llegase a mi destino? ¿Qué  puedo decir de unas piernas que han recorrido conmigo cientos de ciudades y que en ningún momento han parado hasta que yo quisiese parar? ¿Qué puedo decir de unos brazos que han achuchado a un montón de personas y de unas manos que han acariciado y mandado a la mierda a otras tantas? ¿Hay algo malo que se pueda decir de un cuerpo que te hace sentir tantas cosas? No puedo tener nada en contra de un cuerpo que ha aguantado días enteros sin dormir y sin caer rendido en mis años de carrera. Mi piel no está suficiente bronceada, pero aún se me eriza acorde a mis sentimientos. Y mis ojos no son los más bonitos, pero son testigos de paisajes increíbles, de caras inolvidables y caras que he olvidado, de todas las películas que he visto y de todas las historias de los libros que he leído y, sobre todo, de lo que nunca supe decir con palabras.  ¿Qué puede tener de malo algo que me permite correr, nadar, bailar hasta el amanecer, viajar, comer, follar, hablar sin palabras, abrazar a la gente, llorar, reír, trabajar, subir montañas y bucear en los océanos, etc.?
Si un cuerpo te permite hacer todo esto, que más da que pese 50 o 120 kg. Es tu cuerpo. Quiérelo más que a nadie, y sobre todo más que a los que digan que no es el mejor.

Porque si este no es el cuerpo perfecto, entonces decidme cual es.

 

Marina Seijas.

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