Si invierto las pocas neuronas que tengo en identificar mis puntos en común con mis coetáneos, ¿qué estoy haciendo?

<<Nadie "se separa", Rímini. Las personas se abandonan. Ésa es la verdad, la verdad verdadera. El amor podrá ser recíproco, pero el fin del amor no, nunca. Los siameses se separan. Y no, tampoco: porque solos no pueden. Los tiene que separar otro, un tercero: un cirujano, que corta por el medio el órgano o el miembro o la membrana que los une con un bisturí y derrama sangre y la mayoría de las veces, dicho sea de paso, mata, mata a uno, por lo menos, y condena al otro, al sobreviviente, a una especie de duelo eterno, porque la parte del cuerpo por la que estaba unido al otro queda sensibilizada y duele, duele siempre, y se encarga de recordarle siempre que no está ni va a estar nunca completo, que eso que le sacaron nunca podrá volver a tenerlo. >>

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